En estos barcos con ganado en pie se cocina la muerte y se transporta la crueldad – Caracol Televisión

 

¡No más barcos de la muerte! Este es el lema con el que el representante a la cámara Oswaldo Arcos y la concejal animalista de Bogotá, Andrea Padilla, presentaron el proyecto de ley para acabar con la exportación marítima de animales vivos con fines de consumo, cría, levante, producción o engorde. El proyecto fue construido con la organización Animals International.

De aprobarse esta iniciativa, a partir del 1 de enero del 2024 se prohibiría esta práctica cruel e innecesaria. Mientras entra en vigencia la ley, las empresas navieras o exportadoras de animales vivos tendrían la obligación de cumplir con las recomendaciones de la Organización para la Sanidad Animal (OIE), en lo referente al bienestar de los animales, y las reglamentaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI) y su convenio, para prevenir la contaminación por los buques (MARPOL). Además, dichas empresas tendrían que solicitar un certificado de sanidad y bienestar al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

Las empresas que incumplieran alguna o varias de esas disposiciones serían sancionadas con la suspensión inmediata del permiso para exportar animales durante un plazo de 6 meses, sin perjuicio de las sanciones a las que hubiese lugar por maltrato animal.

Organizaciones animalistas en Colombia y en el mundo han demostrado que los animales exportados vivos por vía marítima son sometidos a tratos crueles y degradantes durante su transporte a países de Oriente Medio. Colombia participa de esta actividad, con cargamentos de hasta 100 mil bovinos anuales a países como Egipto, Líbano, Iraq y Jordania.

En esos trayectos, que duran en promedio 30 días, los animales, que pueden ser hasta 40 mil en un solo buque, padecen hacinamiento, asfixia, privación de agua y alimento, enfermedades, fracturas y muerte por aplastamiento. Sus excrementos pueden alcanzar hasta un metro de altura, lo que hace que los animales se cubran de sus propias heces. Incluso, que mueran ahogados o asfixiados por infecciones o por la contaminación del agua y la comida. Además, sus cadáveres y desechos son arrojados al mar. También se han hallado cargamentos de droga en algunas de estas embarcaciones. La actividad, además de cruel, es innecesaria, dado que existe la exportación de carne refrigerada o “en canal”.

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